Calienta el aceite en una sartén a fuego medio. Sofríe la cebolla, el ajo y el pimiento durante 3 a 4 minutos, hasta que la cebolla esté translúcida y el ajo fragante, sin dejar que se queme.
Añade la carne molida, el orégano, el comino, la mitad de la sal y la pimienta. Cocina de 7 a 9 minutos, desmenuzando la carne, hasta que pierda el color rosado y no quede líquido suelto.
Incorpora la salsa de tomate y el cilantro. Cocina 4 a 5 minutos más, hasta que el relleno quede espeso y seco. Retira del fuego y deja enfriar por completo.
Ralla finamente los plátanos y la yautía. Coloca la mezcla en un paño limpio o colador y presiónala para retirar el exceso de líquido. Mezcla con la sal restante hasta obtener una masa húmeda, uniforme y moldeable.
Cubre la masa y refrigérala durante 30 minutos. Este reposo permite que se hidrate de manera uniforme y facilita formar las alcapurrias sin que se deshagan.
Coloca aproximadamente 90 g de masa sobre un trozo de papel encerado ligeramente untado con aceite y extiéndela en un rectángulo de unos 14 por 10 cm. Pon 2 cucharadas de picadillo frío en el centro, dobla la masa sobre el relleno y sella los extremos hasta formar una pieza alargada de unos 12 cm. Repite con el resto.
Calienta el aceite para freír en una sartén profunda hasta alcanzar 175 °C. Si no tienes termómetro, una pequeña porción de masa debe burbujear de inmediato y subir lentamente a la superficie, sin oscurecerse en segundos.
Fríe las alcapurrias en tandas de 2 o 3 durante 4 a 5 minutos por lado, girándolas una sola vez cuando la base esté firme y dorada. Evita llenar la sartén para que la temperatura no caiga.
Retira las alcapurrias cuando estén doradas y firmes, escúrrelas sobre una rejilla o papel absorbente y déjalas reposar 3 minutos antes de servir para que el relleno termine de asentarse.