Mezcla en un recipiente la harina, el azúcar, el polvo de hornear y la sal hasta distribuirlos de manera uniforme.
Añade la mantequilla blanda y frótala con las yemas de los dedos hasta obtener una mezcla arenosa, sin trozos grandes de grasa.
Agrega un huevo y 120 ml de leche. Mezcla hasta que no queden partes secas; si la masa se desmorona, incorpora la leche restante de a cucharaditas. Debe quedar suave y manejable, no pegajosa.
Forma una bola, cúbrela y déjala reposar 15 minutos a temperatura ambiente. Este descanso permite que la harina se hidrate y facilita el estirado.
Precalienta el horno a 180 °C y forra una bandeja. Estira la masa hasta obtener un grosor aproximado de 1 cm y corta 12 discos de 8 a 9 cm; reúne los recortes sin amasar de más.
Coloca los discos en la bandeja dejando espacio entre ellos. Bate el huevo restante con 15 ml de leche y pincela ligeramente la superficie, evitando que la mezcla se acumule en los bordes.
Hornea durante 18 a 22 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y la base se sienta firme. No esperes un color oscuro, porque se secarían.
Deja las allullas 5 minutos en la bandeja y luego pásalas a una rejilla. Sírvelas tibias o a temperatura ambiente.