Seca los filetes con papel de cocina y sazónalos con la mitad de la sal, la pimienta y el jugo de limón. Déjalos reposar 5 minutos mientras calientas el horno a 200 °C.
Calienta la mitad del aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto. Sella los filetes durante 1 minuto por cada lado, solo hasta que tomen un poco de color, y pásalos a una fuente engrasada con la mantequilla.
Baja el fuego a medio y añade el aceite restante. Sofríe la cebolla durante 3 minutos, hasta que se ablande y pierda el olor crudo. Incorpora el ajo y cocina 30 segundos, sin dejar que se dore.
Agrega la harina y remueve durante 1 minuto. Vierte poco a poco el caldo caliente mientras mezclas para evitar grumos. Añade la crema y la sal restante, y cocina de 3 a 4 minutos, hasta que la salsa cubra ligeramente la cuchara.
Vierte la salsa sobre los filetes y cúbrelos con el queso rallado. Hornea a 200 °C durante 8 a 10 minutos, hasta que el pescado esté opaco y se separe en lascas, y el queso esté fundido con los bordes dorados.
Retira la fuente del horno y déjala reposar 3 minutos para que la salsa se asiente. Sirve los filetes calientes con arroz blanco, yuca cocida o una ensalada fresca.