Enjuaga el maíz y cúbrelo con abundante agua. Déjalo en remojo entre 8 y 12 horas, preferiblemente durante la noche.
Escurre el maíz, pásalo a una olla y cúbrelo con agua limpia. Cocínalo a fuego medio durante 60 a 90 minutos, hasta que puedas aplastar los granos entre los dedos. Escúrrelo muy bien.
Muele el maíz cocido mientras aún está tibio, en tandas si usas un procesador. Mezcla la masa con la sal y la mantequilla derretida. Añade el agua tibia poco a poco hasta que quede húmeda, compacta y fácil de moldear.
Amasa durante 2 o 3 minutos, forma una bola y déjala reposar 15 minutos cubierta con un paño limpio. La masa debe quedar más uniforme y flexible después del descanso.
Divide la masa en ocho porciones. Forma bolas y aplástalas hasta obtener discos de aproximadamente 1,5 cm de grosor y 10 cm de diámetro. Alisa los bordes con los dedos húmedos para evitar que se abran.
Calienta una sartén o plancha a fuego medio y úntala con una capa muy fina de aceite. Cocina las arepas entre 8 y 10 minutos por cada lado, girándolas una vez, hasta que estén doradas por fuera y firmes al tacto.
Retira una arepa y golpea suavemente la superficie. Debe sonar ligeramente hueca y no sentirse húmeda en los bordes. Déjalas reposar 2 minutos y sírvelas calientes.