Coloca las moras con 50 g de azúcar en una olla pequeña y cocina a fuego medio durante 8 a 10 minutos, machacándolas hasta obtener una pulpa brillante y espesa. Cuela la preparación y reserva la reducción tibia.
Vierte la leche en una olla amplia y agrega los 250 g de azúcar restantes, el bicarbonato y la sal. Remueve hasta disolver y calienta a fuego medio hasta que empiece a humear, sin dejar que hierva con fuerza.
Baja el fuego y cocina de 55 a 65 minutos, removiendo con una espátula cada pocos minutos y con más frecuencia cuando espese. La mezcla debe pasar de líquida a cremosa, cubrir la espátula y dejar visible el fondo durante unos segundos.
Añade la reducción de mora y la vainilla cuando el arequipe esté espeso pero todavía fluido. Cocina a fuego bajo durante 5 a 8 minutos, removiendo constantemente, hasta que la mezcla quede uniforme y caiga de la espátula en una cinta gruesa.
Retira del fuego y vierte el arequipe en un recipiente resistente al calor. Deja enfriar sin tapar hasta que esté tibio y luego refrigera; espesará más al enfriarse y terminará de fijar su textura.