Cubre la carne seca con agua fría y déjala en el refrigerador durante 8 horas, cambiando el agua dos o tres veces. Escúrrela, cúbrela con agua limpia y hiérvela durante 25 minutos, hasta que puedas deshilacharla con un tenedor. Escúrrela, deja que se enfríe lo suficiente para manipularla y desmenúzala en hebras gruesas.
Calienta el aceite en una olla amplia a fuego medio. Cocina la cebolla durante 4 minutos, hasta que esté transparente y haya perdido el olor crudo. Añade el ajo y cocina 30 segundos, solo hasta que se vuelva fragante, sin dejar que se dore demasiado.
Agrega la carne deshilachada, el tomate y la pimienta. Cocina durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que el tomate se ablande y el fondo de la olla quede ligeramente brillante, sin exceso de líquido.
Añade el arroz escurrido y mézclalo durante 2 minutos para cubrir cada grano con el sofrito. Este breve tostado ayuda a que el arroz conserve mejor su forma y evita incorporarlo directamente sobre un sofrito aguado.
Vierte el caldo caliente y agrega la hoja de laurel. Prueba el líquido y añade la sal solo si es necesario. Lleva a hervor, baja el fuego al mínimo, tapa y cocina de 18 a 20 minutos, hasta que el caldo se absorba y el arroz esté tierno pero firme.
Apaga el fuego y deja reposar la olla tapada durante 5 minutos. Retira el laurel, incorpora el perejil y separa los granos con un tenedor. Sirve de inmediato, procurando levantar también los trozos dorados del fondo sin raspar las partes quemadas.