Calienta el aceite en una olla de fondo grueso a fuego medio. Añade el tocino y cocínalo de cuatro a cinco minutos, hasta que esté dorado y haya soltado parte de su grasa.
Agrega el sofrito y el ajo, y cocina de tres a cuatro minutos, removiendo, hasta que el olor crudo de la cebolla desaparezca y el ajo esté fragante sin tomar color oscuro.
Añade la salsa de tomate, el achiote, la pimienta y la sal. Cocina dos minutos, hasta que la mezcla se vea más espesa y brillante.
Incorpora el arroz escurrido y remueve durante dos minutos para cubrir los granos con la base. Deben verse brillantes, pero no tostados en exceso.
Vierte el caldo caliente y agrega los gandules, las aceitunas y el laurel. Mezcla una sola vez, prueba el líquido para ajustar la sal y lleva a un hervor suave.
Cuando el líquido baje hasta quedar casi al nivel del arroz, reduce el fuego al mínimo, tapa la olla y cocina de 20 a 25 minutos, hasta que el arroz esté tierno y no se vea líquido en el fondo.
Apaga el fuego y deja reposar el arroz tapado durante 10 minutos. Retira el laurel y esponja los granos con un tenedor antes de servir.