Pela la yuca, retira la fibra central si está muy marcada y rállala finamente. Colócala en un paño limpio y exprímela hasta que deje de gotear con facilidad. Debe conservar algo de humedad para que el interior quede tierno.
Pasa la yuca escurrida a un recipiente y mézclala con la harina, la sal y 20 ml de aceite. Trabaja con las manos hasta obtener una preparación húmeda y uniforme, sin bolsas de harina.
Precalienta el horno a 190 °C. Engrasa con los 10 ml de aceite restantes un molde redondo de 24 cm y distribuye la mezcla en una capa pareja de aproximadamente 2,5 cm de grosor. Presiona suavemente para compactarla sin aplastarla demasiado.
Hornea durante 55 a 65 minutos, hasta que la superficie esté ligeramente dorada, los bordes se vean firmes y el centro no tiemble al mover el molde. La yuca debe quedar completamente cocida, firme al corte y tierna por dentro.
Deja reposar el bami en el molde durante 10 minutos. Desmóldalo con cuidado y córtalo en cuadrados o triángulos antes de servir.