Corta las berenjenas en rodajas de aproximadamente 1 cm, espolvoréalas con 5 g de sal y déjalas reposar 20 minutos en un colador. Enjuágalas rápidamente y sécalas muy bien con papel de cocina.
Calienta 15 ml de aceite en una sartén a fuego medio. Sofríe la cebolla durante 5 minutos, hasta que esté translúcida y haya perdido el olor crudo. Añade el ajo y cocina 30 segundos, sin dejar que se queme.
Incorpora el tomate triturado, la albahaca, el orégano, el azúcar y 3 g de sal. Cocina a fuego medio-bajo durante 18 a 20 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la salsa espese y deje un rastro breve al pasar la cuchara.
Calienta el aceite restante en una sartén amplia y dora las rodajas en tandas, aproximadamente 2 minutos por cada lado. Deben quedar flexibles y ligeramente doradas, no crujientes ni empapadas de aceite; añade pequeñas cantidades de aceite solo cuando la sartén lo necesite.
Precalienta el horno a 200 °C. Extiende una capa fina de salsa en una fuente de aproximadamente 24 x 18 cm y alterna berenjena, salsa, queso fresco y un poco de queso rallado hasta terminar los ingredientes. Finaliza con salsa y queso rallado.
Hornea durante 20 a 25 minutos, hasta que la salsa burbujee en los bordes y el queso esté fundido con zonas doradas. Deja reposar 5 minutos antes de servir para que las capas se asienten.