Mezcla en un recipiente el vinagre, la mitad del ajo, el orégano, la mitad de la sal y la pimienta. Incorpora los bistecs, cúbrelos y déjalos reposar 20 minutos en el refrigerador.
Retira la carne de la marinada y sécala ligeramente con papel de cocina. Calienta la mitad del aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto y sella los bistecs por tandas durante 1 a 2 minutos por lado, hasta que tengan un dorado ligero. Retíralos a un plato.
Agrega el aceite restante a la sartén y baja a fuego medio. Incorpora la cebolla, el ajo y la sal restante; cocina de 6 a 8 minutos, removiendo, hasta que esté translúcida y tierna, con algunos bordes apenas dorados.
Añade el sofrito, la salsa de tomate y el agua o caldo. Raspa el fondo de la sartén para integrar los jugos dorados y cocina durante 5 minutos, hasta que la salsa se vea uniforme y ligeramente espesa.
Devuelve los bistecs y sus jugos a la sartén. Tapa y cocina a fuego bajo durante 5 minutos, o hasta que la carne esté tierna y la salsa cubra ligeramente la cuchara. Retira del fuego y deja reposar 5 minutos antes de servir.