Calienta el horno a 180 °C y cubre una bandeja con papel para hornear. Mezcla el almidón de achira, el azúcar y la sal en un recipiente. Agrega la cuajada, la mantequilla y el huevo, y trabaja la mezcla con las manos hasta que empiece a compactarse.
Añade la leche poco a poco, solo hasta obtener una masa suave que se una al presionarla y no se pegue a los dedos. No la amases; el objetivo es hidratar el almidón y distribuir la cuajada sin desarrollar una masa elástica.
Forma una bola, cúbrela y déjala reposar 20 minutos a temperatura ambiente. Este reposo permite que el almidón absorba la humedad y facilita un formado sin grietas excesivas.
Divide la masa en 24 porciones y forma piezas ovaladas de unos 5 cm de largo. Aplánalas ligeramente y colócalas en la bandeja dejando espacio entre ellas; deben quedar de un grosor parecido para hornearse de manera uniforme.
Hornea durante 16 a 18 minutos, hasta que los bordes estén apenas dorados y la base tenga un tono crema tostado. No esperes a que toda la superficie se oscurezca, porque los bizcochos seguirán afirmándose al enfriarse.
Deja los bizcochos 5 minutos en la bandeja y luego pásalos con cuidado a una rejilla. Enfríalos por completo antes de guardarlos para que el vapor no quede atrapado y ablande la textura.