Lava las berenjenas, retira el rabito y córtalas por la mitad. Haz cortes superficiales en la pulpa y cocínalas en el microondas, tapadas, durante 6 a 8 minutos, hasta que estén completamente blandas. Déjalas reposar un minuto para que salga parte del vapor y retira la piel si es gruesa.
Coloca la pulpa caliente en una licuadora o procesador, alternándola con el chocolate troceado. Añade la leche y tritura hasta obtener una crema homogénea, lisa y brillante. Si el chocolate no termina de fundirse, espera dos minutos antes de volver a triturar.
Bate los huevos con el azúcar durante 2 a 3 minutos, hasta que la mezcla se vea más clara y cremosa. Incorpora la mantequilla derretida tibia y luego la crema de berenjena y chocolate, mezclando hasta integrar.
Tamiza la harina con el cacao, la canela, el bicarbonato, el polvo de hornear y la sal. Añádelos a la mezcla húmeda en dos tandas y remueve con espátula solo hasta que no queden zonas secas.
Mezcla los arándanos con una cucharadita de harina y sacude el exceso. Incorpóralos a la masa con movimientos envolventes para que se repartan sin hundirse todos en el fondo.
Engrasa y forra con papel de horno un molde redondo de 22 cm o rectangular de aproximadamente 24 × 10 cm. Vierte la masa y nivela la superficie con una espátula.
Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante 40 a 50 minutos. Comprueba desde el minuto 40 con un palillo en el centro; estará listo cuando salga con algunas migas húmedas, pero sin masa líquida, y la superficie se sienta firme.
Deja reposar el bizcocho 10 minutos dentro del molde. Desmóldalo sobre una rejilla y enfríalo por completo antes de cortarlo, porque la miga termina de afirmarse mientras pierde calor.