Precalienta el horno a 175 °C, engrasa un molde rectangular de 11 x 21 cm y fórrale la base con papel para facilitar el desmoldado.
Lava el limón destinado a la masa, ralla finamente solo la parte amarilla y exprime 30 ml de zumo. Reserva la ralladura y el zumo por separado.
Bate los huevos con la mantequilla blanda hasta integrarlos. Añade la leche condensada y mezcla solo hasta obtener una preparación uniforme.
Tamiza la harina con el polvo de hornear sobre la mezcla y remueve con una espátula hasta que no queden zonas de harina seca. Agrega la ralladura y el zumo de limón sin sobrebatir.
Vierte la masa en el molde y hornea durante 40 a 45 minutos, hasta que la superficie esté dorada, el centro recupere lentamente su forma y un palillo salga con migas húmedas, pero sin masa líquida.
Deja el bizcocho 10 minutos dentro del molde y luego pásalo a una rejilla para que se enfríe por completo antes de decorarlo.
Lava el segundo limón, córtalo en rodajas finas y retira las semillas. Calienta el agua con el azúcar en una cacerola hasta que el azúcar se disuelva, incorpora las rodajas y cocínalas a fuego bajo durante 45 a 50 minutos, hasta que la cáscara esté translúcida y tierna.
Escurre las rodajas sobre una rejilla. Espolvorea el bizcocho frío con azúcar glas y decóralo con las rodajas de limón confitado y las guindas, si las vas a usar.