Precalienta el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo. Engrasa un molde redondo de 23 cm o uno cuadrado de 20 cm y espolvoréalo con la harina de maíz, retirando el exceso.
Combina en un recipiente la harina de maíz, la panela, el polvo de hornear y la sal. Deshaz con los dedos cualquier grumo de panela para que el dulzor quede repartido.
Añade los huevos, la mantequilla derretida tibia, la leche y la vainilla. Remueve con una espátula o batidor de mano hasta obtener una mezcla homogénea, espesa y fluida, sin batirla durante mucho tiempo.
Deja reposar la mezcla durante 10 minutos para que la harina de maíz absorba parte de la leche. Si al terminar el reposo está demasiado firme y no cae lentamente de la cuchara, agrega 1 o 2 cucharadas de leche.
Vierte la mezcla en el molde y nivela la superficie. Hornea de 38 a 45 minutos, hasta que esté dorado, ligeramente separado de los bordes y al insertar un palillo en el centro este salga con algunas migas húmedas, pero sin masa líquida.
Deja reposar el bizcocho 15 minutos dentro del molde. Luego desmóldalo sobre una rejilla y espera al menos 20 minutos antes de cortarlo para que la miga se afirme sin perder su suavidad.