Forra la base de un molde desmontable de 20 cm con papel de horno, engrasa los laterales y precalienta el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo.
Escurre los melocotones, reserva 60 ml del almíbar y sécalos con papel de cocina. Corta 250 g en gajos para la base y los otros 250 g en cubos pequeños.
Distribuye los gajos en el fondo del molde, procurando que queden en una sola capa. Esta disposición hará que la fruta se vea al desmoldar el bizcocho.
Bate los huevos, el azúcar y el aceite durante dos minutos, hasta que la mezcla se vea uniforme. Incorpora el yogur y bate solo hasta integrarlo.
Tamiza la harina y el polvo de hornear sobre la mezcla. Integra con una espátula, sin batir de más, hasta que no queden zonas secas; la masa debe caer en una cinta espesa.
Incorpora los cubos de melocotón con movimientos envolventes y vierte la masa sobre los gajos, nivelando la superficie sin presionar la fruta.
Hornea durante 50 a 60 minutos, hasta que la superficie esté dorada y un palillo insertado en el centro salga con algunas migas húmedas, pero sin masa líquida. Si se dora demasiado pronto, cúbrelo ligeramente con papel de aluminio.
Deja el bizcocho 20 minutos sobre una rejilla dentro del molde. Retira el aro con cuidado y deja que se enfríe por completo antes de aplicar el glaseado.
Calienta la mermelada con 30 ml del almíbar reservado durante uno o dos minutos, hasta que quede fluida y brillante. Pincela la superficie de fruta y deja reposar 10 minutos antes de cortar.