Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Engrasa dos bandejas grandes o cúbrelas con papel para hornear.
Bate la mantequilla con el azúcar durante 2 o 3 minutos, hasta que la mezcla se vea cremosa y más clara.
Añade el huevo y bate solo hasta integrarlo. Incorpora la cuajada desmenuzada; pueden quedar pequeños grumos, pero no trozos grandes.
Mezcla la harina, el polvo de hornear y la sal en otro recipiente. Agrégalos a la mezcla de cuajada en dos tandas y remueve con una espátula hasta obtener una masa blanda. Si está demasiado pegajosa para manipularla, incorpora poco a poco la harina reservada.
Divide la masa en 18 porciones. Forma bolitas, aplánalas hasta dejarlas de aproximadamente 1 cm de grosor y dales forma ovalada. Colócalas en las bandejas, dejando unos 4 cm entre cada una.
Hornea una bandeja a la vez durante 18 a 22 minutos, hasta que los bordes estén firmes y la superficie tenga un tono dorado claro. Retíralos antes de que tomen demasiado color para conservar el centro tierno.
Deja los bizcochos 8 minutos en la bandeja y luego pásalos a una rejilla. Sírvelos tibios o déjalos enfriar por completo para que el centro termine de asentarse.