Precalienta el horno a 170 °C. Forra la base de un molde redondo de 22 cm con papel para hornear y deja los laterales sin engrasar.
Pon los huevos, el azúcar y la sal en un tazón amplio. Bate durante 8 a 10 minutos, hasta obtener una mezcla muy clara, espesa y aireada que deje un rastro visible al caer del batidor. Incorpora la vainilla.
Tamiza la harina junto con el polvo de hornear sobre la mezcla en dos o tres adiciones. Integra con una espátula mediante movimientos envolventes, levantando la mezcla desde el fondo y deteniéndote apenas no queden rastros de harina.
Vierte la masa en el molde y alisa la superficie con suavidad. Hornea de 30 a 35 minutos, sin abrir la puerta durante los primeros 25 minutos, hasta que esté dorado y un palillo insertado en el centro salga limpio.
Deja reposar el bizcochuelo 10 minutos dentro del molde. Pasa un cuchillo fino por el borde, desmolda sobre una rejilla y deja enfriar por completo antes de cortarlo.