Mezcla los camarones con el jugo de limón y una pizca de sal. Déjalos reposar 10 minutos en el refrigerador, sin prolongar este tiempo para que el ácido no cambie demasiado su textura.
Pon la yuca en una olla con agua suficiente y una pizca de sal. Cocina a fuego medio durante 20 a 25 minutos, hasta que el tenedor entre con facilidad. Escurre, retira la fibra central y reserva.
Calienta el aceite de oliva en una olla amplia a fuego medio. Cocina la cebolla y el pimentón durante 5 minutos, hasta que se ablanden y pierdan el olor crudo. Añade el ajo y el ají, si lo usas, y cocina 1 minuto más sin dejar que el ajo se dore.
Agrega el tomate, la mitad de la sal y la pimienta. Cocina de 6 a 8 minutos, removiendo, hasta que el tomate se deshaga y el sofrito se vea húmedo y concentrado.
Licúa la yuca cocida con la leche de coco y 300 ml del caldo caliente hasta obtener una crema lisa. Hazlo en tandas si la licuadora es pequeña y añade más caldo solo si hace falta para que las cuchillas trabajen.
Vierte la crema de yuca en la olla del sofrito y mezcla a fuego medio-bajo durante 5 minutos. La preparación debe quedar espesa, lisa y capaz de cubrir la cuchara; ajusta con el caldo restante si lo necesita.
Incorpora el aceite de dendê y el cilantro picado. Cocina 2 minutos a fuego bajo para integrar el color y el sabor, sin dejar que la crema hierva con violencia.
Añade los camarones escurridos y cocina de 3 a 4 minutos, removiendo una vez, hasta que estén rosados, opacos y firmes. Retira del fuego en cuanto alcancen ese punto para evitar que se vuelvan gomosos.
Deja reposar el bobó durante 5 minutos y prueba la sal. Sirve caliente con arroz blanco, cilantro fresco y unas gotas de limón si lo deseas.