Mezcla la harina de maíz y la sal en un recipiente amplio. Agrega el agua tibia poco a poco mientras amasas hasta obtener una masa uniforme, húmeda y firme, que no se pegue a las manos.
Cubre la masa y déjala reposar durante 15 minutos para que la harina absorba el agua. Después del reposo, amasa nuevamente durante 1 minuto y ajusta con unas gotas de agua o un poco de harina si hace falta.
Lava las hojas y pásalas brevemente sobre una llama baja, una plancha caliente o agua hirviendo para ablandarlas. Sécalas con cuidado y corta cualquier parte muy rígida.
Divide la masa en 10 porciones iguales y forma cilindros de aproximadamente 10 cm de largo. Coloca cada uno en el centro de una hoja, envuélvelo bien y dobla los extremos hacia abajo para cerrar el paquete sin comprimir la masa.
Acomoda los bollos en una olla vaporera o sobre una rejilla, con el agua por debajo. Tapa bien y cocina a fuego medio durante 50 minutos, contando el tiempo desde que el agua comience a producir vapor constante.
Retira un bollo con pinzas y comprueba que se sienta firme a través de la hoja. Apaga el fuego, deja reposar los paquetes durante 5 minutos y sírvelos calientes, tibios o a temperatura ambiente.