Precalienta el horno a 180 °C. Coloca los 150 g de azúcar en un molde metálico de 22 cm y derrítelos a fuego medio hasta obtener un caramelo dorado claro. Gira el molde para cubrir la base y las paredes, y deja que se enfríe y endurezca.
Pon el pan en un recipiente, vierte la mitad de la leche tibia y deja reposar 15 minutos. Remueve una vez para que todos los trozos se hidraten y no queden partes secas.
Bate suavemente los huevos con los 200 g de azúcar y la leche restante. Añade la ralladura de limón y mezcla hasta integrar, sin incorporar demasiado aire.
Incorpora el pan remojado a la mezcla de huevo y leche. Remueve hasta distribuirlo de manera uniforme; puede quedar una mezcla con pequeños trozos de pan, pero no debe haber partes secas.
Vierte la preparación sobre el caramelo frío y coloca el molde dentro de una bandeja profunda. Añade agua caliente a la bandeja hasta alcanzar la mitad de la altura del molde.
Hornea a 180 °C durante 55 a 65 minutos, hasta que el centro tiemble suavemente y un cuchillo salga húmedo, pero sin mezcla líquida. Retira el molde del baño María.
Deja enfriar el budín a temperatura ambiente y refrigéralo al menos 2 horas. Pasa un cuchillo fino por el borde, coloca un plato sobre el molde y voltéalo con decisión para que el caramelo cubra la superficie.