Mezcla el cabro con el vinagre, dos dientes de ajo triturados, el comino y una cucharadita de sal. Cubre y refrigera durante 2 horas. Escurre ligeramente los trozos y desecha la marinada, salvo que vaya a hervirse por completo en la cocción.
Calienta el aceite en una olla amplia de fondo grueso. Seca los trozos con papel de cocina y dóralos por tandas durante 8 a 10 minutos, girándolos para que tomen color por varias caras. Retira la carne y resérvala.
En la misma olla sofríe la cebolla larga, la cebolla blanca, el pimentón y los dos dientes de ajo restantes durante 6 a 8 minutos, hasta que estén blandos y hayan perdido el olor crudo. Agrega el tomate y cocina otros 8 minutos, removiendo, hasta obtener un sofrito espeso.
Devuelve el cabro a la olla y añade el caldo caliente, el laurel, el tomillo y la pimienta. Cuando empiece a hervir, baja el fuego al mínimo, tapa y cocina durante 1 hora y 45 minutos a 2 horas. La carne debe separarse con facilidad al pincharla y la salsa debe cubrirla sin quedar aguada.
Destapa durante los últimos 10 a 15 minutos para que la salsa reduzca. Prueba y ajusta la sal. Si el líquido se consume antes de que la carne esté tierna, agrega caldo caliente en pequeñas cantidades y continúa la cocción tapada.
Apaga el fuego y deja reposar el guiso durante 10 minutos. Retira el laurel y la ramita de tomillo, espolvorea el cilantro y sirve el cabro caliente con el acompañamiento elegido.