Calienta el agua en una cafetera italiana de seis tazas o prepara aproximadamente 180 ml de café espresso o muy concentrado. El café debe salir oscuro y con cuerpo, no aguado.
Vierte en un recipiente pequeño el azúcar y añade 30 ml de las primeras gotas de café caliente. Bate enérgicamente con una cucharita hasta obtener una pasta espesa, pálida y brillante.
Añade poco a poco el resto del café caliente sobre la pasta de azúcar y remueve hasta que la mezcla quede uniforme. Evita incorporar todo de golpe para no perder la espuma.
Reparte el cafecito en seis tacitas pequeñas y coloca parte de la espuma en la superficie. Sirve inmediatamente, mientras conserva el calor y la capa cremosa.