Pon la yuca en una olla, cúbrela con agua y agrega media cucharadita de sal. Cocina a fuego medio durante 20 a 25 minutos, hasta que esté muy tierna al pincharla, pero sin que se deshaga en el agua.
Escurre la yuca, retira la fibra dura del centro y aplástala mientras aún está caliente hasta obtener una masa lisa. Incorpora la sal restante y deja reposar la masa 10 minutos, hasta que sea manejable y no queme al tocarla.
Calienta una sartén a fuego medio y cocina la cebolla larga y el ajo durante 2 minutos. Añade el tomate, el comino y la pimienta, y sofríe 4 minutos, hasta que el tomate pierda parte de su agua.
Agrega la carne molida y cocina de 8 a 10 minutos, desmenuzándola con una cuchara, hasta que cambie por completo de color y el líquido se haya evaporado. Ajusta la sal y deja enfriar el relleno por completo.
Toma una porción de masa de aproximadamente 120 g, aplánala en la palma de la mano y coloca 1 1/2 cucharadas de relleno en el centro. Cierra la masa alrededor de la carne y dale forma alargada, presionando los extremos y la unión para que quede bien sellada.
Calienta el aceite en una olla profunda a 175 °C. Si no tienes termómetro, comprueba la temperatura con un trocito de masa: debe burbujear de inmediato y subir lentamente, sin dorarse en segundos.
Fríe 2 o 3 carimañolas a la vez durante 4 a 6 minutos, girándolas con cuidado, hasta que estén doradas por todos los lados. No llenes demasiado la olla, porque el aceite perderá temperatura y la masa absorberá más grasa.
Retira las carimañolas con una espumadera y déjalas escurrir sobre una rejilla o papel absorbente durante 2 minutos. Sírvelas calientes con ají, suero costeño o una salsa fresca.