Mezcla el ajo, el jugo de limón, el vinagre, el orégano, el comino, la sal y la pimienta. Incorpora el cerdo, cubre todos los trozos y deja reposar 30 minutos en el refrigerador.
Pasa el cerdo con su adobo a una sartén amplia, añade el agua y lleva a ebullición suave. Tapa, baja el fuego y cocina de 20 a 25 minutos, hasta que un tenedor entre con poca resistencia.
Destapa y continúa la cocción durante 3 a 5 minutos, hasta que casi no quede líquido en la sartén. Retira los trozos y sécalos ligeramente con papel de cocina, sin quitar por completo la capa de adobo.
Vierte el aceite en una sartén profunda y caliéntalo a fuego medio-alto. Está listo cuando un pequeño trozo de cerdo chisporrotea de inmediato, pero el aceite no humea.
Fríe el cerdo en tandas, sin amontonar la sartén, durante 3 a 5 minutos por tanda. Gira los trozos hasta que estén dorados en varias caras y retíralos sobre una rejilla o papel absorbente.
Deja reposar la carne 2 minutos y sírvela caliente, cuando conserve los bordes dorados y el centro tierno.