Seca la pieza con papel de cocina y retira la grasa visible y las membranas. Córtala contra la fibra en tiras de aproximadamente 5 mm de grosor; si está parcialmente congelada, será más fácil obtener cortes parejos.
Mezcla la sal, el ajo, la cebolla larga, el comino, la pimienta y el vinagre. Frota el adobo sobre todas las tiras, tápalas y refrigéralas entre 8 y 12 horas.
Pasa la carne y todo el adobo a una olla amplia. Añade el agua, tapa y cocina a fuego medio-bajo durante 25 a 35 minutos, volteando las tiras una vez, hasta que estén completamente cocidas y alcancen 71 °C en el centro.
Retira las tiras de la olla y escúrrelas muy bien. Déjalas reposar 10 minutos para que pierdan el exceso de vapor. Acomódalas sin encimarlas sobre una rejilla colocada encima de una bandeja ligeramente engrasada.
Calienta el horno a 90 °C. Introduce la rejilla y deja la puerta entreabierta con una cuchara de madera para que salga la humedad. Deshidrata durante 3 a 4 horas, volteando las tiras a mitad del tiempo, hasta que estén firmes, secas al tacto y todavía flexibles.
Retira la carne del horno y déjala enfriar 15 minutos antes de probarla. Sírvela tibia en tiras o desmechada con arepas, yuca, plátano maduro o arroz.