Tritura las galletas hasta obtener migas finas, mezcla con la mantequilla derretida y el cacao, y remueve hasta que toda la mezcla quede húmeda y de aspecto uniforme.
Forra la base de un molde desmontable de 20 cm con papel de horno, distribuye las migas y presiónalas con el fondo de un vaso hasta formar una capa compacta. Refrigera mientras preparas el relleno.
Derrite el chocolate con leche y el chocolate negro juntos en intervalos de 20 segundos en el microondas, removiendo entre cada intervalo, o al baño María. Retíralos cuando aún queden pequeños trozos y remueve hasta que estén lisos; deja que se enfríen hasta quedar tibios.
Bate el queso crema con el azúcar y el café frío o el licor de café hasta obtener una crema lisa. Añade el chocolate tibio y mezcla hasta que no queden vetas claras.
Bate la nata fría en un recipiente frío hasta que forme picos firmes. Incorpórala a la crema de chocolate en dos o tres tandas, con movimientos envolventes, para conservar el aire y evitar que el relleno quede pesado.
Vierte la mezcla sobre la base fría, alisa la superficie y da unos golpecitos suaves al molde contra la mesa para sacar las bolsas de aire sin compactar demasiado la crema.
Cubre el molde y refrigera el cheesecake durante un mínimo de 4 horas, preferiblemente toda la noche, hasta que el centro tiemble apenas y la superficie se vea firme.
Pasa una espátula fina o un cuchillo tibio por el borde, retira el aro y decora con las avellanas tostadas picadas antes de cortar y servir.