Coloca el maíz partido en un recipiente, cúbrelo con agua caliente y déjalo reposar durante 1 hora. Escúrrelo muy bien y reserva.
Calienta el aceite en una olla de fondo grueso a fuego medio. Añade la cebolla y cocina durante 3 minutos, hasta que esté translúcida y haya perdido el olor crudo. Incorpora el ajo y cocina 1 minuto más, sin dejar que se dore.
Agrega el maíz escurrido, la leche de coco, el agua, el anís, la sal y la pimienta. Remueve para despegar cualquier resto del sofrito del fondo y lleva la mezcla a un hervor suave.
Baja el fuego, tapa parcialmente la olla y cocina durante 35 a 40 minutos, removiendo cada 8 o 10 minutos. El maíz debe quedar tierno, conservar su forma y dejar una mezcla húmeda, sin líquido abundante. Si se seca antes de ablandarse, añade el agua caliente adicional poco a poco.
Apaga el fuego, tapa por completo la olla y deja reposar 10 minutos. Remueve suavemente con un tenedor o cuchara antes de servir para separar los granos y distribuir la humedad.