Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Coloca 9 pirotines en un molde para cupcakes para que conserven su forma durante la cocción.
Bate los huevos con el azúcar durante 2 minutos, hasta que la mezcla se vea homogénea y el azúcar esté bien distribuido.
Añade la mantequilla derretida y tibia junto con la vainilla. Mezcla solo hasta integrar; si la mantequilla está caliente puede cuajar parcialmente los huevos.
Tamiza la harina, el polvo para hornear, el cacao y la sal sobre la mezcla. Incorpora la leche alternando con los secos y remueve hasta que no queden partes de harina, sin batir de más.
Incorpora 25 g de chocolate negro derretido y tibio. Mezcla hasta obtener una masa uniforme, espesa y brillante.
Distribuye la mezcla entre los pirotines, llenándolos hasta tres cuartas partes de su capacidad. La cantidad debe dejar espacio para que suban sin desbordarse.
Hornea durante 18 a 22 minutos, hasta que la superficie recupere su forma al tocarla suavemente y un palillo salga con algunas migas húmedas, pero sin masa líquida.
Retira el molde del horno y deja reposar los cupcakes 5 minutos. Después pásalos a una rejilla y espera unos 25 minutos, o hasta que estén completamente fríos, antes de decorarlos.
Derrite el chocolate blanco en intervalos de 15 segundos en el microondas, removiendo entre cada intervalo, o a baño María sin que el recipiente toque el agua. Añade el colorante naranja y mezcla hasta lograr un color uniforme.
Extiende una capa fina de chocolate blanco naranja sobre cada cupcake. Derrite el chocolate negro restante, pásalo a una manga o bolsa con una abertura pequeña y dibuja un cuerpo ovalado en el centro, seguido de cuatro patas a cada lado. Deja reposar hasta que la cobertura esté firme.