Vierte la leche en una olla amplia de fondo grueso y caliéntala a fuego medio hasta que esté bien caliente, sin dejar que hierva. Retira la olla del fuego, agrega el jugo de limón y mezcla una sola vez con suavidad. Déjala reposar entre 15 y 20 minutos, hasta que se separen los grumos blancos del líquido amarillento.
Vuelve a poner la olla a fuego bajo y calienta durante 10 minutos sin revolver. La cuajada debe afirmarse y mantenerse en trozos grandes; si algunos son demasiado grandes, sepáralos con una espátula sin deshacerlos.
Incorpora el azúcar, la canela y los clavos alrededor de los grumos. Mueve la olla con pequeños balanceos para distribuir el azúcar, pero evita batir la mezcla con una cuchara.
Cocina a fuego bajo entre 50 y 60 minutos, con la olla destapada. Gira los grumos con cuidado cada 10 minutos para que se impregnen del almíbar. El dulce estará listo cuando la cuajada se vea tierna y el líquido se haya reducido, pero todavía cubra el fondo de la olla.
Apaga el fuego, retira la canela y los clavos, y mezcla la vainilla con movimientos suaves. Deja reposar 30 minutos para que los grumos terminen de absorber el almíbar antes de servir.