Pon las papas en una olla, cúbrelas con agua y añade una pizca de sal. Cocínalas de 15 a 18 minutos, hasta que estén muy blandas al pincharlas. Escúrrelas bien y aplástalas mientras aún están calientes, sin dejar trozos grandes.
Calienta los 30 ml de aceite en una sartén a fuego medio. Sofríe la cebolla larga durante 3 minutos, hasta que pierda el olor crudo. Agrega el ajo y cocina 30 segundos, sin dejar que se dore. Incorpora el tomate, el comino, el achiote y la mitad de la sal; cocina de 8 a 10 minutos, hasta que el tomate se deshaga y el hogao quede espeso.
Agrega la papa triturada y el maní molido al hogao. Mezcla y cocina de 3 a 5 minutos, revolviendo, hasta que la preparación se vea compacta y la cuchara deje un surco que no se cierre enseguida. Prueba, ajusta la sal y pasa el pipián a un recipiente. Extiéndelo para que pierda calor y déjalo enfriar por completo.
Mezcla la harina de maíz y la sal en un recipiente. Añade poco a poco el agua caliente y los 15 ml de aceite, amasando hasta obtener una masa suave, uniforme y sin grietas. Tápala y déjala reposar 10 minutos para que la harina se hidrate.
Divide la masa y el pipián en 12 porciones. Pon cada porción de masa entre dos trozos de plástico y aplánala hasta formar un disco de unos 12 cm de diámetro. Coloca una porción de pipián en el centro, dobla para formar una media luna, expulsa el aire y presiona todo el borde para sellar. Retira el exceso de masa si hace falta.
Calienta el aceite para freír a 170 o 175 °C. Fríe las empanadas por tandas durante 3 o 4 minutos por lado, hasta que estén doradas, firmes y con burbujas finas en la superficie. No llenes demasiado la sartén, porque la temperatura bajaría y la masa absorbería más aceite.
Retira las empanadas con una espumadera y déjalas escurrir durante un minuto sobre papel absorbente o una rejilla. Sírvelas calientes con ají colombiano o una porción adicional de hogao.