Seca los camarones y sazónalos con 1/4 de cucharadita de sal y la pimienta. Déjalos listos mientras preparas la sartén; deben entrar secos para que se doren ligeramente en lugar de soltar demasiada agua.
Calienta la mitad del aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto. Cocina los camarones durante 1 minuto por cada lado, solo hasta que cambien de gris a rosado en los bordes. Retíralos a un plato; todavía no deben estar completamente cocidos.
Añade el aceite restante a la misma sartén y cocina la cebolla y el pimentón durante 5 a 6 minutos, removiendo, hasta que estén blandos y la cebolla haya perdido su olor crudo. Agrega el ajo y cocina 30 segundos, sin dejar que se dore.
Vierte el vino blanco y raspa el fondo de la sartén. Déjalo hervir 2 minutos para que se reduzca un poco. Incorpora el tomate triturado, el caldo, el laurel, el comino, el orégano, la salsa picante y la sal restante.
Cocina la salsa destapada a fuego medio-bajo durante 12 a 15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté brillante y cubra ligeramente la cuchara. Si el hervor es muy fuerte, baja el fuego para que el tomate no se pegue.
Devuelve los camarones y sus jugos a la sartén. Cocina de 3 a 4 minutos, girándolos una vez, hasta que estén opacos en el centro y curvados suavemente, no apretados en forma de aro.
Retira el laurel, añade el jugo de limón y el cilantro, y prueba la sazón. Sirve de inmediato con arroz blanco para aprovechar la salsa.