Ten la quinoa cocinada y escurrida, las verduras cortadas y el queso en cubos. Esta organización permite añadir cada ingrediente en el momento adecuado y evita que las verduras se cuezan de más.
Calienta el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio. Añade la cebolla, la mitad de la sal y la pimienta, y cocina de 3 a 4 minutos, hasta que pierda el olor crudo y se vea transparente, sin dejar que se dore demasiado.
Incorpora los champiñones y cocina de 3 a 4 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que reduzcan su volumen y el líquido que suelten se evapore. Si la sartén queda muy llena, usa fuego medio alto para que se doren en lugar de hervirse.
Agrega la berenjena y el calabacín. Saltea de 5 a 7 minutos, hasta que la berenjena esté tierna y el calabacín conserve una ligera resistencia al tenedor. Evita tapar la sartén para controlar la humedad.
Incorpora las judías verdes, la zanahoria y la pasta de ajo. Cocina durante 2 minutos, solo hasta que estén calientes y el ajo desprenda su aroma sin oscurecerse. Retira la sartén del fuego.
Pasa las verduras a un bol amplio y mézclalas con la quinoa cocinada. Prueba y ajusta la sal; la cantidad final depende de la sal del queso y de cómo se hayan cocinado las verduras.
Añade los cubos de queso blanco y mezcla con suavidad para mantenerlos enteros. Sirve tibia o deja reposar hasta que se enfríe ligeramente, sin prolongar el reposo a temperatura ambiente.