Retira con cuidado las hojas de las mazorcas, descarta las rotas y lávalas. Ablándalas en agua caliente durante 10 minutos, escúrrelas y sécalas con un paño. Reserva algunas tiras de hoja para atar los envueltos.
Desgrana las mazorcas con un cuchillo y procesa los granos en tandas hasta obtener una masa fina, pero todavía con pequeños trozos de maíz. Evita convertirla en una crema completamente lisa, porque perdería textura al morder.
Pasa la masa a un recipiente y mezcla la leche, la panela, la mantequilla derretida, la sal y el anís. Incorpora el queso campesino desmenuzado y deja reposar durante 5 minutos. La mezcla debe quedar espesa, húmeda y capaz de sostenerse sobre una hoja; agrega la leche restante solo si hace falta.
Coloca unos 100 g de masa en el centro de cada hoja. Dobla los lados hacia adentro y luego los extremos para formar paquetes alargados y bien cerrados. Átalos con tiras de hoja sin apretar demasiado, porque la masa se expande ligeramente con el vapor.
Pon el agua en una vaporera sin que llegue a la rejilla y llévala a hervor. Acomoda los envueltos con el doblez hacia abajo, tapa y cocina a fuego medio durante 50 a 60 minutos. Revisa el nivel a mitad de la cocción y agrega más agua caliente si hace falta.
Retira un envuelto y espera 2 minutos antes de abrirlo. Está listo cuando la hoja se desprende con facilidad y la masa se ve firme y cocida, sin zonas líquidas en el centro. Deja reposar todos los envueltos durante 5 minutos antes de servir.