Calienta una sartén grande a fuego medio y cocina el tocino durante 5 a 7 minutos, hasta que suelte grasa y los bordes estén dorados. Añade la linguiça y cocínala 5 minutos más, desmenuzándola, hasta que esté bien cocida y tostada. Si la sartén queda seca, incorpora el aceite.
Agrega la cebolla y cocina de 3 a 4 minutos, hasta que pierda el olor crudo y se vea translúcida. Añade el ajo y remueve durante 30 segundos, apenas hasta que desprenda su aroma, sin dejar que se queme.
Aparta la carne hacia un lado de la sartén y vierte los huevos en el espacio libre. Remueve hasta formar trozos suaves y todavía ligeramente húmedos, de 2 a 3 minutos, porque terminarán de cocinarse con el calor residual.
Incorpora la couve y saltéala durante 2 minutos, hasta que se marchite y conserve un tono verde vivo. No la cocines demasiado o perderá textura y soltará más agua de la necesaria.
Añade los frijoles escurridos, la sal y la pimienta. Mezcla con una espátula ancha durante 2 a 3 minutos, levantando la preparación desde el fondo para calentar los granos sin aplastarlos.
Baja el fuego y agrega la harina de mandioca en tres o cuatro tandas, mezclando suavemente después de cada una. Detente cuando los frijoles estén cubiertos y la preparación se vea suelta, no seca ni polvorienta.
Apaga el fuego, añade el cebollín o el perejil y prueba la sal. Deja reposar 2 minutos en la sartén para que se integren los sabores y sirve caliente.