Coloca el azúcar en una flanera de 20 cm o en una sartén, calienta a fuego medio y deja que se derrita sin revolver hasta obtener un tono ámbar claro. Gira con cuidado el recipiente para cubrir la base y parte de las paredes; deja enfriar hasta que el caramelo se endurezca.
Pon en la licuadora la leche evaporada, la leche condensada, los huevos, el queso crema y la vainilla. Licúa a velocidad media solo hasta obtener una mezcla lisa, sin batir de más para no incorporar demasiado aire.
Vierte la mezcla sobre el caramelo endurecido. Si observas espuma en la superficie, retírala con una cuchara y cubre la flanera con papel aluminio, sin presionarlo sobre la mezcla.
Coloca la flanera dentro de una fuente profunda y añade agua caliente hasta llegar a la mitad de su altura. Hornea a 160 °C durante 60 a 75 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro tiemble ligeramente.
Retira la flanera del agua con cuidado, deja reposar el flan 30 minutos a temperatura ambiente y refrigéralo dentro del molde durante al menos 6 horas para que termine de cuajar.
Pasa un cuchillo fino por el borde, calienta la base del molde durante unos segundos y coloca un plato encima. Invierte con un movimiento firme para que el flan caiga y el caramelo cubra la superficie.