Cubre los fríjoles secos con abundante agua y déjalos en remojo entre 8 y 12 horas. Escúrrelos y enjuágalos antes de cocinarlos.
Pon los fríjoles, el tocino, la zanahoria, el agua limpia y 1 cucharadita de sal en una olla a presión. Cierra la olla y cocina durante 30 minutos desde que alcance presión. Apaga el fuego y deja que la presión baje de manera natural durante 15 minutos antes de abrir.
Mientras se cocinan los fríjoles, calienta el aceite en una sartén a fuego medio. Sofríe la cebolla larga durante 3 minutos, hasta que pierda el olor crudo. Añade el ajo y cocina 30 segundos, sin dejar que se dore. Incorpora el tomate y el comino, y cocina de 8 a 10 minutos, hasta que el guiso esté espeso y no tenga líquido suelto.
Abre la olla cuando sea seguro y comprueba que los fríjoles estén casi tiernos. Añade los trozos de plátano, tapa la olla sin presión y cocina a fuego medio-bajo durante 15 a 20 minutos, hasta que el plátano pueda atravesarse con un tenedor sin deshacerse.
Retira aproximadamente una taza de fríjoles con un poco de caldo y aplástalos con un tenedor. Devuélvelos a la olla junto con el hogao, mezcla con suavidad y cocina destapado durante 10 minutos, hasta que el caldo cubra los granos y tenga una consistencia espesa.
Prueba y ajusta la sal restante. Apaga el fuego, incorpora el cilantro y deja reposar los fríjoles durante 10 minutos. El caldo terminará de tomar cuerpo mientras se enfría ligeramente.