Lava y seca el calabacín, la berenjena, los pimientos y los tomates. Corta todas las verduras en cubos de tamaño parecido para que se cocinen de manera uniforme.
Calienta el aceite en una sartén amplia o cazuela a fuego medio-bajo. Añade la cebolla con una pizca de sal y cocina durante 8 minutos, hasta que esté translúcida y haya perdido el olor crudo. Incorpora los pimientos y cocina 8 minutos más, removiendo hasta que se vean flexibles.
Agrega la berenjena y el calabacín, mezcla y sazona con parte de la sal. Tapa y cocina 12 minutos a fuego medio-bajo, removiendo un par de veces, hasta que la berenjena esté tierna y el calabacín conserve algo de resistencia.
Añade los tomates picados, remueve y cocina destapado durante 15 minutos. La mezcla debe burbujear suavemente; si hierve con demasiada fuerza, baja el fuego para evitar que se pegue antes de que se reduzca.
Incorpora el tomate frito si lo usas y cocina 5 minutos más, destapado. Prueba y ajusta la sal y la pimienta. La fritada estará en su punto cuando la salsa se vea espesa y brillante, sin líquido acumulado en el fondo, y las verduras estén tiernas pero aún distinguibles.