Seca las piezas de pollo y sazónalas con la mitad de la sal y toda la pimienta. Déjalas listas mientras calientas la olla; la superficie seca se dora mejor y no se cuece al contacto con el aceite.
Calienta el aceite en una olla amplia a fuego medio-alto. Dora el pollo durante 4 a 5 minutos por cada lado, hasta que tome un tono dorado; no hace falta cocinarlo por completo todavía. Retíralo a un plato y conserva la grasa en la olla.
Baja a fuego medio y cocina la cebolla y el pimiento durante 4 minutos, removiendo hasta que la cebolla pierda su olor crudo y se ablande. Añade el ajo y cocina 30 segundos, solo hasta que esté fragante, sin dejar que se queme.
Agrega el tomate, la cúrcuma, el pimentón y el resto de la sal. Cocina de 4 a 5 minutos, hasta que el tomate se deshaga parcialmente y el sofrito se vea húmedo y ligeramente espeso.
Incorpora el arroz escurrido y remueve durante 1 minuto para cubrir cada grano con el sofrito y la grasa. Este breve tostado ayuda a que el arroz conserve mejor su forma durante la cocción.
Vierte el caldo caliente y devuelve el pollo a la olla junto con los jugos del plato. Cuando empiece a hervir, baja el fuego al mínimo, tapa y cocina de 22 a 25 minutos, hasta que el arroz esté tierno y el pollo alcance 74 °C en la parte más gruesa.
Apaga el fuego y deja reposar la olla tapada durante 10 minutos. Suelta el arroz con un tenedor, comprueba la sazón y termina con el perejil picado antes de servir.