Bate la mantequilla blanda con el azúcar moreno durante 2 o 3 minutos, hasta obtener una mezcla cremosa y más clara. Incorpora el huevo y la vainilla; detente cuando no queden vetas líquidas.
Añade la harina de maíz tamizada y la canela en dos o tres tandas, mezclando solo hasta que la masa se compacte. Debe quedar suave y manejable, no líquida ni excesivamente pegajosa.
Forma un disco, envuélvelo y refrigéralo durante 20 minutos. El reposo permite que la harina absorba humedad y facilita cortar las galletas sin que pierdan la forma.
Extiende la masa entre dos hojas de papel para hornear hasta dejarla de unos 5 mm de grosor. Corta las galletas y colócalas en una bandeja fría, dejando aproximadamente 2 cm entre ellas.
Precalienta el horno a 180 °C y hornea las galletas durante 12 a 15 minutos, hasta que los bordes y la base estén ligeramente dorados. La superficie debe permanecer clara para evitar que se resequen.
Déjalas reposar 5 minutos en la bandeja y luego pásalas a una rejilla. Espera a que estén completamente frías antes de guardarlas o decorarlas, porque terminan de afirmarse durante el enfriado.