Mezcla la levadura, el azúcar y el agua tibia. Deja reposar 5 minutos; debe verse ligeramente espumosa en la superficie. Si no muestra actividad, cambia la levadura antes de continuar.
Coloca la harina y la sal en un recipiente. Añade la leche tibia y la mezcla de levadura, y une hasta que no queden partes secas. Incorpora la manteca blanda y amasa durante 8 a 10 minutos, hasta obtener una masa lisa, flexible y apenas pegajosa.
Forma una bola, cubre el recipiente y deja reposar entre 45 y 60 minutos, o hasta que la masa aumente aproximadamente una vez y media su volumen. No es necesario que llegue a duplicarse por completo.
Pasa la masa a una superficie ligeramente enharinada y estírala hasta obtener un grosor de aproximadamente 1 cm. Corta círculos de 8 a 10 cm, reúne los recortes sin amasar demasiado y vuelve a estirar una sola vez.
Coloca las piezas en una bandeja con papel de horno, pínchalas varias veces con un tenedor y cúbrelas. Deja reposar 30 minutos, hasta que se vean ligeramente infladas y con la superficie relajada.
Precalienta el horno a 200 °C. Pinta las hallullas con el huevo batido y hornéalas durante 15 a 18 minutos, hasta que estén doradas en la superficie y firmes en la base. Déjalas reposar 5 minutos sobre una rejilla antes de servir.