Licua las moras con el agua, el azúcar y el jugo de limón hasta obtener una mezcla uniforme. Cuélala si deseas retirar parte de las semillas y refrigérala durante 20 minutos, hasta que esté bien fría.
Coloca el hielo y la sal gruesa en un recipiente grande. Acomoda la paila metálica en el centro y comprueba que quede firme y rodeada por el hielo, sin que el agua salada pueda entrar en ella.
Vierte la mezcla fría en la paila y remueve continuamente con una espátula o cuchara resistente, raspando el fondo y las paredes. Después de 20 a 25 minutos, debe estar espesa, muy fría y con consistencia de helado suave.
Continúa removiendo si la mezcla todavía está líquida. Sírvela cuando puedas formar porciones suaves; para una textura más firme, pásala a un recipiente bajo y congélala durante 30 minutos antes de servir.