Mezcla el cerdo con el jugo de naranja agria, el ajo, el orégano, la mitad de la sal y la pimienta. Déjalo reposar 20 minutos mientras preparas los demás ingredientes; la superficie debe quedar bien impregnada, no nadando en líquido.
Calienta el aceite en una olla ancha a fuego medio-alto. Escurre ligeramente el cerdo, reserva el adobo y dora los cubos en una sola capa durante 6 a 8 minutos, girándolos hasta que tengan color en varios lados. Si la olla es pequeña, hazlo en dos tandas para evitar que la carne hierva.
Baja a fuego medio y añade la cebolla, el pimentón y el cilantro. Cocina de 3 a 4 minutos, raspando el fondo, hasta que la cebolla pierda su olor crudo y se ablande. Agrega la salsa de tomate y cocina 2 minutos más, hasta que la mezcla se vea espesa y brillante.
Incorpora el adobo reservado y 250 ml del caldo caliente. Añade el laurel, tapa y cocina a fuego medio-bajo durante 20 minutos, hasta que el cerdo ofrezca menos resistencia al pincharlo, pero aún conserve su forma.
Añade el arroz enjuagado y el caldo restante. Remueve una sola vez para distribuirlo, prueba el líquido y ajusta la sal si hace falta. Lleva a hervor suave sin tapar hasta que el líquido baje casi al nivel del arroz y se vean pequeños cráteres en la superficie, unos 5 a 7 minutos.
Tapa la olla, baja el fuego al mínimo y cocina durante 18 minutos. Apaga cuando el arroz esté tierno y no se vea líquido entre los granos; deja reposar tapado 5 minutos y luego suelta suavemente con un tenedor.