Mezcla el pollo con el jugo de naranja agria, 3 g de sal y el orégano. Déjalo reposar 15 minutos mientras preparas los demás ingredientes; no prolongues demasiado este reposo porque la acidez puede cambiar la textura exterior del pollo.
Calienta el aceite en una olla de fondo grueso a fuego medio-alto. Añade el pollo escurrido y dóralo durante 5 a 7 minutos, girándolo para que tome color por varios lados. No busques cocinarlo por completo todavía; debe quedar dorado por fuera y crudo en el centro.
Baja a fuego medio y agrega la cebolla, el pimentón, el ajo, el cilantro y el resto de la sal. Cocina de 4 a 5 minutos, removiendo, hasta que la cebolla pierda su olor crudo y el ajo esté fragante sin llegar a quemarse.
Añade la salsa de tomate y cocina 2 minutos, hasta que se vea más espesa y brillante. Incorpora el arroz escurrido y mézclalo durante 1 minuto para cubrir los granos con el sofrito sin tostarlos en exceso.
Vierte el agua caliente y raspa el fondo para desprender los sabores adheridos. Lleva a hervor; cuando el líquido baje hasta el nivel del arroz y aparezcan pequeños agujeros en la superficie, reduce el fuego al mínimo, tapa y cocina de 16 a 18 minutos.
Apaga el fuego y deja reposar la olla tapada durante 10 minutos. Esponja el arroz con un tenedor; debe estar tierno, separado y sin líquido visible antes de servir.