Cocina la calabaza hasta que esté tierna, tritúrala y déjala enfriar. Escurre cualquier líquido visible y pesa 150 g de puré espeso.
Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Coloca 8 cápsulas de papel en un molde para magdalenas para que mantengan su forma.
Bate los huevos con el azúcar durante 2 o 3 minutos, hasta que la mezcla se vea más clara y ligeramente espumosa. No hace falta montarla por completo.
Añade el aceite en un hilo fino y luego incorpora la vainilla y el puré de calabaza frío. Remueve hasta obtener una mezcla uniforme, sin vetas de aceite.
Tamiza sobre la mezcla la harina sin gluten, la maicena, la levadura y la sal. Remueve con espátula solo hasta que no queden zonas secas; la masa debe quedar espesa y caer lentamente de la cuchara.
Divide la masa entre las cápsulas, llenándolas hasta unas tres cuartas partes de su capacidad. Golpea suavemente el molde contra la encimera para eliminar bolsas grandes de aire.
Hornea durante 20 a 24 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y un palillo insertado en el centro salga con algunas migas húmedas. Deja reposar el molde 5 minutos y luego pasa las magdalenas a una rejilla.
Derrite el chocolate en el microondas en intervalos de 20 a 30 segundos, removiendo cada vez. Detente cuando todavía queden algunos trozos pequeños y termina de fundirlos con el calor residual.
Cuando las magdalenas estén completamente frías, reparte el chocolate por encima y deja que se solidifique. Termina con un poco de azúcar glas si lo deseas.