Calienta parte del aceite a 160 °C en una olla o sartén profunda. Fríe los trozos de plátano durante 6 a 8 minutos, hasta que estén tiernos al pincharlos y apenas dorados. Retíralos y escúrrelos.
Coloca cada trozo tibio entre dos hojas de plástico o papel para horno y aplástalo hasta obtener discos de unos 8 cm. Si se enfrían por completo, pueden agrietarse al trabajar.
Reúne los discos y amásalos suavemente con la sal hasta obtener una masa que se mantenga unida. Conserva algunos pequeños trozos de plátano para que la textura no quede completamente pastosa.
Divide la masa en 12 porciones. Aplana cada una, coloca unos 25 g de chicharrón en el centro y cierra los bordes alrededor del relleno. Forma bolas compactas y lisas, sin grietas ni zonas demasiado delgadas.
Calienta aceite limpio a 175 °C en una olla profunda. Si no tienes termómetro, una miga de plátano debe burbujear de inmediato al entrar en el aceite sin oscurecerse rápidamente.
Fríe las marranitas por tandas durante 4 a 6 minutos, girándolas con cuidado, hasta que estén doradas, firmes y crujientes. No llenes demasiado la olla para evitar que la temperatura baje.
Retira las marranitas con una espumadera y colócalas sobre una rejilla o papel absorbente. Déjalas reposar 2 minutos para que el relleno se asiente antes de servir.