Enjuaga el maíz blanco y déjalo en un recipiente con el litro y medio de agua durante 8 horas o toda la noche. Al día siguiente, escúrrelo y descarta el agua del remojo.
Pasa el maíz a una olla grande, agrega los 2,5 litros de agua y la sal, y lleva a ebullición. Reduce el fuego, tapa parcialmente y cocina entre 2 y 2 1/2 horas, hasta que los granos estén tiernos hasta el centro y conserven su forma.
Revisa la olla cada 30 minutos y añade agua caliente si el nivel baja demasiado. Cuando el maíz esté tierno al morderlo, apaga el fuego y déjalo reposar 10 minutos en su líquido.
Escurre el maíz según la cantidad de líquido que prefieras en cada plato. Sirve seis porciones con leche fría y panela rallada por encima o aparte.