Frota el callo con el vinagre y aproximadamente 12 g de sal. Enjuágalo varias veces con agua fría y córtalo en trozos grandes. Ponlo en una olla amplia, cúbrelo con parte del agua, hierve durante 10 minutos y desecha esa primera agua. Lava la olla antes de continuar.
Regresa el callo a la olla junto con la pata de cerdo, los 3 litros de agua, la cebolla blanca, el ajo, los tallos de cilantro y el laurel. Lleva a hervor, retira la espuma, tapa parcialmente y cocina a fuego bajo durante 2 horas y 30 minutos, o hasta que el callo pueda cortarse con facilidad. Si el líquido baja demasiado, agrega agua caliente.
Mientras se cocina el callo, calienta el aceite en una sartén. Sofríe la cebolla larga durante 3 minutos, hasta que pierda el olor crudo. Añade el tomate, el comino y el color, y cocina de 8 a 10 minutos, hasta que la mezcla esté húmeda y concentrada.
Retira el callo y la pata de cerdo cuando estén tiernos. Deja que se enfríen lo suficiente para manipularlos, corta el callo en trozos pequeños y separa la carne blanda de la pata, descartando los huesos. Cuela el caldo si quieres una textura más limpia.
Devuelve el callo y la carne de la pata al caldo. Incorpora el hogao, la papa y la zanahoria, y cocina durante 15 minutos a hervor suave. Agrega las arvejas y continúa la cocción de 8 a 10 minutos, hasta que la papa esté tierna, pero conserve su forma.
Añade la pimienta y la sal restante poco a poco. Prueba el caldo y corrige el punto. Apaga el fuego, deja reposar durante 10 minutos y termina con el cilantro fresco picado.