Escurre el maíz remojado y ponlo en una olla a presión con 1,5 litros de agua, media cucharadita de comino y media cucharadita de sal. Cocina durante 35 minutos desde que la olla alcance presión. Deja que la presión baje de forma natural, destapa y comprueba que los granos estén tiernos pero enteros. Si aún ofrecen resistencia, cocina 5 minutos más. Escurre y reserva 60 ml del líquido.
Pon la panceta en una olla con 750 ml de agua, la cebolla larga partida, un diente de ajo, media cucharadita de comino y media cucharadita de sal. Cocina a fuego medio durante 35 a 40 minutos, hasta que la carne esté tierna y la piel pueda atravesarse fácilmente con un cuchillo. Retira la panceta y sécala muy bien por todos lados.
Calienta una cucharada de aceite en una sartén amplia y coloca la panceta con la piel hacia abajo. Dórala a fuego medio durante 8 a 10 minutos, sin tapar y vigilando las salpicaduras. Voltea los trozos y cocina otros 5 minutos, hasta que la piel esté dorada y crujiente y los bordes de la carne estén tostados. Corta en porciones más pequeñas.
Calienta la cucharada de aceite restante en una sartén. Sofríe la cebolla larga picada durante 2 minutos, hasta que pierda el olor crudo. Agrega el ajo restante y cocina 30 segundos, sin dejar que se oscurezca. Incorpora el tomate y la media cucharadita de sal restante. Cocina entre 8 y 10 minutos, hasta que el tomate se deshaga y el sofrito se vea jugoso y brillante.
Mezcla el mote cocido con el hogao y añade poco a poco el líquido reservado hasta obtener una textura húmeda y suave, sin exceso de caldo. Cocina 3 minutos más para integrar los sabores. Sirve caliente, termina con el cilantro y coloca encima los trozos de chicharrón para conservar el contraste de texturas.