Amasa el fondant blanco hasta que esté flexible. Extiéndelo sobre una superficie limpia hasta obtener una lámina de 2 a 3 mm de grosor y corta seis círculos ligeramente mayores que la parte superior de los muffins.
Amasa y extiende el fondant rojo hasta obtener una lámina de 2 a 3 mm. Corta seis círculos que cubran la parte superior de los muffins y retira el excedente alrededor de cada base.
Pincela la parte superior de cada muffin con muy poca agua y coloca encima un círculo rojo. Presiona desde el centro hacia los bordes para eliminar bolsas de aire y conseguir una superficie lisa, sin mojar demasiado la pasta.
Divide parte del fondant blanco restante en seis porciones y forma cilindros gruesos y estables. Humedece apenas la parte inferior de cada soporte y colócalo en el centro de un muffin cubierto. Humedece la parte superior, apoya un círculo blanco y acomoda los bordes en pliegues irregulares sin aplastar la cabeza.
Estira el fondant negro y corta o modela dos ojos y una boca para cada figura. Adhiere las piezas con una cantidad mínima de agua y colócalas con pinzas de cocina limpias o con una herramienta de repostería.
Deja los muffins en una caja seca y sin tapar durante 10 minutos, hasta que los ojos, la boca y los soportes no se muevan al tocarlos suavemente. Después, sírvelos o cierra la caja sin apilarlos.