Precalienta el horno a 180 °C y engrasa un molde para 12 muffins. Escalda los ramilletes de brócoli en agua hirviendo durante 1 minuto, pásalos a agua fría y escúrrelos muy bien. Reserva 12 ramilletes pequeños y pica el resto en trozos pequeños.
Tamiza la harina con el polvo de hornear, la sal, el curry, el pimentón, la cebolla en polvo y el ajo en polvo. Esta mezcla uniforme evita bolsas de polvo de hornear y reparte mejor las especias.
Bate las claras hasta que formen picos suaves y bate las yemas aparte hasta que se vean más claras y ligeramente aireadas. No hace falta llevar las claras a un punto seco o muy firme.
Mezcla las yemas con el puré de papa y la mantequilla tibia. Incorpora los ingredientes secos en dos o tres adiciones, mezclando solo hasta que no se vean zonas de harina. La masa debe quedar espesa, no líquida.
Añade las claras montadas en dos tandas con una espátula y movimientos envolventes. Detente cuando todavía se perciban algunas vetas blancas, porque mezclar de más baja el aire y endurece la miga.
Distribuye una capa de masa en cada cavidad, coloca un ramillete de brócoli en el centro y cubre con el resto de la mezcla. Llena cada espacio hasta dejar aproximadamente 1 cm libre y reparte el queso rallado por encima.
Hornea durante 20 a 25 minutos, girando el molde cuando hayan pasado 15 minutos si tu horno dora de manera desigual. Retira los muffins cuando estén inflados, dorados en los bordes y un palillo insertado en la masa salga sin restos crudos.
Deja reposar los muffins 5 minutos en el molde y luego pásalos a una rejilla. Servirlos tibios permite que el queso conserve su mejor textura sin que la miga se rompa al desmoldar.